
La finca ubicada en pleno corazón de la Serranía de Ronda, al pie del Parque Natural de la Sierra de las Nieves, pero sin protección especial ni limitación de uso, tiene una extensión superficial aproximada de 1.000 hectáreas de explotación cinegética, convirtiéndola en uno de los pocos cotos de caza mayor existentes en esta privilegiada zona, de la cual pueden disfrutar tanto los amantes de este deporte como los amantes de la naturaleza en general.
Junto a ello la existencia de varios nacimientos de agua, dentro de la propia finca, que forman, incluso en la época estival auténticos embalses, haciendo de esta propiedad una de las más importantes explotaciones cinegético – forestales de toda la provincia.
Actualmente se está llevando a cabo en la misma una extensa explotación ganadera que abarca ganado equino, porcino, caprino y vacuno, además dada su particular ubicación y naturaleza encontramos en ella diferentes razas de animales salvajes, destacando abundante población de venados, gamos, muflones, entre otros, como piezas para la caza mayor y sobre los que se ha llevado en los últimos años una renovación de sangre.
Su gran extensión ha permitido además, que parte de esos terrenos se estén dedicando actualmente a la explotación agrícola con unas 150 hectáreas de calma para trigo, sembrados exclusivos de caza y otros cereales. Su flora es típicamente mediterránea, abundando el encinar y el chaparral. Dedicando parte de los terrenos al olivar.
Cuenta además con una importante infraestructura, en la misma encontramos su espectacular cortijo con varias habitaciones perfectamente equipadas, con casa anexa para el guardia, caserío de cazadores con todas las comodidades y vivienda independiente para recreo de invitados. El resto de construcciones se dedican a las actividades propias de la explotación agrícola-ganadera con una gran nave para almacén de grano y productos de temporada, taller de reparaciones, almacén de despiece y conservación, sala de ordeño y establos.
Destacan las caballerizas, por sus modernas instalaciones, con cuadras perfectamente equipadas, ocupadas con potros Pura Sangre Española de la propia finca.
Entre las infraestructuras la finca dispone de 60 kilómetros de carriles en su interior que permiten llegar a cualquier parte de la finca, por muy inaccesible que sea. Dispone de cerramiento integral y perimetral cinegético, así como de pasos canadienses en todas sus entradas.
En definitiva, la Finca El Rabadán, constituye hoy en día una espléndida finca, cuya situación y características no permiten comparación con ninguna otra finca de la zona, no ya solo por su grandísimo valor biológico y medioambiental, sino también por la extensión, calidad y modernidad de sus instalaciones, contando además a su favor el hecho de que se haya situada en unos de los parajes más espectaculares y exclusivos de la Serranía de Ronda.